Un año de gobierno de Alberto Fernández
Hace unos días se cumplió el
primer año de gobierno del Frente de Todos y de Alberto Fernández como
Presidente. Ante un presente que empieza a dejar atrás la etapa más dura de la
pandemia y en vista de la inminente llegada de la vacuna, el 2020 es un primer
año de gobierno inédito, al que de todos modos, y como a toda gestión, haré un
breve resume de un balance: lo que se hizo bien, lo que se intento hacer y no
se pudo y lo que vendrá.
Lo que intento y no pudo:
En su primer año, Fernández insistió en acercar y
hablar amistosamente con la oposición (la política, la empresarial y la
mediática). Comprobó, como lo dijo CFK en una de las certezas de su carta, que
no son los modos lo que impide llegar a acuerdos y consensos generales. Sino
los intereses que defiende cada sector, y este gobierno defiende al pueblo. Se
encontró, del otro lado, con una oposición irracional, hasta a veces al límite
del ámbito democrático.
Una de las primeras medidas que intento tomar el gobierno de Alberto
Fernández fue la expropiación de la empresa Vicentin, pero la gran presión
mediática y de una parte de la sociedad, dieron resultado a que el presidente
desista a poder tener una empresa nacional con producción de granos.
También la Reforma Judicial que se anunció
y todavía quedó trabada en el congreso. No pudo sancionarla, el
motivo parece ser que no tiene los votos para aprobarla en la cámara de
diputados. Algo que tendrá que resolver en el próximo año, ya que sin una
justicia independiente no hay democracia posible.
Lo que se hizo bien:
Se logró reestructurar en un 99% la
deuda externa en manos de bonistas privados que, como ya sabemos, dejó el
gobierno de Cambiemos.
En materia sanitaria logró evitar el
colapso del sistema y no hubo ciudadano o ciudadana que no recibiera la
atención adecuada en caso de enfermar de COVID. Aunque hubo muchas muertes que
se pudieron haber evitado, si se hubiera habido una campaña de concientización
comunicacional mucho mas fuerte y un estado mas agresivo y fuerte en la
personas que no cumplieran los protocolos.
También fue muy positivo la construcción
de 12 hospitales modulares que permitieron ampliar las camas de
internación y poder fortalecer el sistema de salud ante la
pandemia.
Transfirió ingresos y sostuvo el
empleo implementando los ATP y el IFE (lamentablemente discontinuado) entre
otros programas de asistencia, que obviamente siempre resultan siempre escasos
ante la magnitud de la crisis.
Otro punto alto fue la Política
Exterior, el conjunto de acciones diplomáticas argentinas y medidas concretas
de apoyo a Evo Morales son de destacar: en ningún momento se reconoció al
gobierno de facto, incluso coordinando con México la salida con vida del
presidente y la hospitalidad de tenderle un
asilo político acá en Argentina cuando muchos no se
hubieran atrevido a hacerlo.
El voto condenatorio de Argentina a
Venezuela sobre la cuestión Derechos Humanos en la ONU, de algún modo, opacan
la línea de intervención respeto del aso Bolivia, porque marca una disonancia
enorme con lo anteriormente mencionado, al punto de que causó profunda
conmoción y legitima bronca entre las fuerzas que constituyen el Frente de
Todos.
Y por último, de manera tardía (quizás
demasiado tardía) cierra el año, con la aprobación de la “Ley de Aporte
Solidario y Extraordinario a las Grandes Fortunas”, y el tratamiento del
proyecto de la “Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo.” Dos Leyes que
pedía todo el votante peronista.
Lo que viene en el 2021:
El año cierra con una situación social y económica
compleja, que cuenta con cifras alarmantes. Según el Informe de la Universidad
Católica Argentina, con datos del tercer trimestre 2020, hay mas de 20,millones
de personas que hoy por hoy no pueden acceder en Argentina a todos los
alimentos básicos.
Los salarios en su mayoría no crecieron demasiado y algunas paritarias
fueron una vergüenza. No hay crecimiento económico sin
salario y eso el Gobierno nacional lo sabe y seguramente
habrá de impulsar una robusta política de recuperación de ingresos populares a
partir de la pospandemia, que nos aleje tanto de la pesadilla del COVID cuanto
de la catástrofe socioeconómica heredada del macrismo donde, en tan solo cuatro
años los salarios perdieron mas de 20 puntos de poder adquisitivo. Eso llevará
tiempo, pero es urgente recuperar el poder adquisitivo tanto de los salarios,
como de las jubilaciones
Además, Es inevitable una reforma
tributaria realmente progresiva que dé respuesta a las posibilidades de cada
sector de la economía. Y que los que mas tiene mas aporten.
Por otra parte, uno de los problemas que visibilizo la pandemia fue el
déficit habitacional que hay en la Argentina, es algo que un gobierno peronista
debe atender lo mas pronto posible.
Esperemos que ya con una vacuna, y con una economía que empiece a
crecer, el gobierno tenga agallas y vaya por esos derechos que nos faltan a
todes les argentines.

Comentarios
Publicar un comentario